Prescott i Kydland (Premis Nobel d'Economia)

En Climent m'envia un bon article d'en Xavier Sala, llegiu-lo que us agradara, explica la importancia dels estudis de Prescott i Kydland que han estat guardonats recentment amb el Premi Nobel d'Economia. El problema de la inconsistencia temporal... I la necessitat d'un fons global contra la SIDA com a exemple d'aquests problemes.

Prescott i Kydland, com diu en Sala, son dos "minessotos"... de l'escola mes ortodoxa i classica d'economia als EUA. Es curios que els hagin donat el premi Nobel perque indica un canvi de tendencia en els Nobel d'Economia; els ultims anys els havien rebut altres economistes mes "heterodoxos" dintre del economic mainstream (Stiglitz i l'economia de la informacio, Sen, Kahneman i Taversky etc.)

En Prescott es tambe un dels pares de la Teoria dels Cicles Reals... segons la qual els cicles economics s'expliquen fonamentalment a causa de shoks tecnologics. I aqui m'agradaria afegir que un catala, en Jordi Gali, esta fent aportacions empiriques importantissimes en contra d'aquesta hipotesis (o complementant-la).

Cómo Encontrar la Flauta Mágica (fragments)
Xavier Sala-i-Martín La Vanguardia, 17 Octubre 2004


Lo que es bueno antes de que se produzca el hecho deja de ser bueno después. Este es un fenómeno tan común en nuestro mundo que los economistas le han dado nombre propio: inconsistencia temporal. De hecho, es tan importante que dos de los primeros economistas que lo analizaron, Finn Kydland y Ed Prescott, acaban de ganar el premio Nobel del 2004. Lo interesante es que la conclusión a la que llegan es, digamos, …deprimente: cuando la gente inteligente entiende el problema de la inconsistencia temporal, ¡la sociedad acaba en una situación trágica!

Otro ejemplo de dramáticas consecuencias: el SIDA. Antes de que se descubra una vacuna, hay que inducir a las farmacéuticas a invertir en I+D. Para ello, lo mejor es prometer que se respetarán sus derechos y se les permitirá cobrar royalties y ganar así mucho dinero. Una vez inventada la vacuna, sin embargo, lo óptimo es obligarlas a regalarla. Al fin y al cabo, ¿cómo vamos a impedir que se salven los ciudadanos que no pueden pagar si existe una salvación? De nuevo, el problema es que las farmacéuticas saben que, por más que se les prometa ahora, una vez obtengan una vacuna, la sociedad va a presionar para que se reparta gratis y ellas tendrán pérdidas monumentales. ¿El resultado trágico?: los recursos dedicados a investigar el SIDA desaparecen, la vacuna nunca se inventa y doscientos millones de africanos mueren.

En el ejemplo del SIDA, una solución es la creación de un fondo que solamente –la palabra solamente es importante- se pueda utilizar para comprar vacunas a precio de mercado (eso incentiva a las empresas a investigar porque el fondo “garantiza” que van a cobrar) y, una vez compradas, se regalan a los ciudadanos de África. De hecho, en 2002 se creó el Fondo Global de la ONU para la SIDA exactamente con este objetivo. Y en el caso de la inflación, una solución es separar creíblemente a la autoridad monetaria de lo que es el gobierno central. En los años noventa, muchos países aprobaron leyes que independizaban legalmente a sus bancos centrales (la Ley de Autonomía del Banco de España se aprobó en 1994). La consecuencia fue la reducción drástica de las tasas de inflación en todo el mundo.

El Nobel de este año galardona merecidamente a dos líderes de la escuela de Minnesota (la escuela clásica o anti-keynesiana de los años setenta) pero, sobre todo, premia unas ideas relevantes dentro y fuera de la economía, ideas importantes que nos ayudan a pensar en cómo encontrar la flauta mágica.

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